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Alfabetización de madres: ¡Mucho más que números y letras!

Oct 13, 2021 | 18 Comentarios

Aprender a leer y a escribir nos permite integrarnos en la sociedad, salir de la ignorancia y mejorar nuestra vida cotidiana”. Esta es una de las respuestas en la “encuesta de satisfacción” de fin de curso de una de las mujeres beneficiarias del proyecto de “Alfabetización de madres”, que no puede resumir mejor la grandeza de este proyecto, que es ¡muchísimo más que enseñar números y letras!

Y es que no hay ninguna duda del “poder” de la alfabetización como herramienta básica para el desarrollo, la erradicación de la pobreza, la promoción de la igualdad de sexos y para ganar en humanidad…

En Burkina hay muchas cosas que me entrañan. Una de ellas me ha ocurrido esta mañana viniendo al despacho. Me he encontrado los adornos y luces de Navidad en las calles. Pero no en todas, sólo en un par de manzanas de la vía asfaltada que cruza la ciudad, donde este fin de semana empezará el Festival Panafricano de Cine y Televisión de Ouagadougou (FESPACO), que es el más importante de todo el continente. Y no puedo remediarlo, me arranca una medio sonrisa de cariño, el que hayan aprovechado las luces y adornos, indiscutiblemente navideños, para adornar con un aire festivo esas dos calles, epicentro del Festival.

Pero me entraña muchísimo ver entrando en clase todos los miércoles por la tarde a las beneficiarias del proyecto de “Alfabetización de madres” (de los niños de la maternelle, los niños de la calle, las niñas sin escolarizar y los becados).

Me entraña que, aunque intentamos que vengan sin los hijos, para que puedan estar por la clase, al final tengamos que aceptar que una u otra acabe sujetando el pecho con una mano para alimentar al niño, mientras escribe con la otra mano. Me entraña oírlas desde mi despacho repetir el “a a a a a a a a e e e e e e e e i i i i i i i o o o o o o o o o u u u u u u u u” y el “un un un un un un un deux deux deux deux deux deux trois trois trois trois trois quatre quatre quatre quatre quatre quatre” con una devoción y motivación extraordinarias. Y me entraña muy especialmente esos restos de tiza en el moflete o en la mano con el que vuelven a casa, los días en que realizan ejercicios de copiado en la pizarra móvil de cada una de ellas.

Estoy convencida de que muchas de las cosas que hacemos les parecen de lunáticos, como, por ejemplo, las “encuestas de satisfacción” de fin de curso a las madres beneficiarias. Pero luego se dan cuenta de que el ejercicio de responder a las preguntas de la encuesta, les ayuda a ser conscientes de la importancia de asistir al curso.

Les preguntamos, entre otras cosas, alguna situación de su vida cotidiana en la que se han dado cuenta que el curso de alfabetización les ha ayudado. Y contestan cosas tan entrañables como:

– “Cuando un hijo se pone enfermo y me dan la medicación, puedo leer la dosis que tengo que darle

– “Puedo contar el cambio cuando compro en el mercado” (hasta entonces se limitan a cogerlo, supongo que encomendando que sea correcto…)

– “Siento que si hablo en francés y sé hacer cálculos la gente me respeta más, empezando por mis hijos que están escolarizados y saben más que yo”- “Puedo memorizar mi número de teléfono y darlo de memoria con facilidad” (mujer que se dedica a la venta ambulante de agua y para la que el hecho de poder dar su número le facilita la relación con posibles clientes)

Ejemplo monográficos nutrición, higiene y salud

Las mujeres también destacan cómo los monográficos de nutrición, higiene y salud tiene una repercusión positiva en su día a día. Y se muestran especialmente agradecidas por la ficha que les damos de “puesta en práctica” de cada monográfico, ya que les ayuda a recordar lo tratado para llevarlo a cabo. Comentan que, gracias a las charlas, han entendido la importancia de no comprar los medicamentos en la calle, o de intentar mantener a los niños alejados del fuego mientras cocinan (es muy común dejar las marmitas calentándose sobre la leña en el patio donde los niños están jugando), o de, además de dormir bajo una mosquitera, conservarla en buen estado para que sea eficaz.

Todos y cada uno de los proyectos tiene su “algo especial”, pero este, sin duda alguna, tiene el especial regusto del ambiente de confidencias que se crea de manera natural, donde las mujeres aprovechan también para abrir sus corazones y compartir las batallitas de la semana. Como cuando las mujeres españolas de hace tan solo unas décadas iban al lavadero del pueblo… a lavar, sí, pero sobre todo a compartir sus cosas…

Desde aquí nuestro homenaje a estas mujeres, a su coraje y determinación, y el agradecimiento a Rihanata y Mme. Hema, responsables del proyecto, por su devoción y entrega.