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De vuelta a la casilla de salida (10º golpe de Estado en Burkina)

Oct 5, 2022 | 18 Comentarios

Países africanos con el mayor número de golpes de Estado desde 1952. Fuente: Jonathan Powell BBC

Siempre he sido más del Parchís que de la Oca, y aunque ambos juegos de mesa servirían de símil para describir la situación actual del país tras el 10º golpe de Estado en Burkina, acontecido este fin de semana, me decanto por el movimiento de la Oca al caer en la casilla 58 (la calavera), en el que se vuelve a empezar desde la casilla de salida.

Hace poco más de 8 meses Burkina Faso sufrió su 9º golpe de Estado tras el cual el teniente-coronel Damiba ponía fin a los 6 años de Gobierno de Roch Marc Christian Kaboré, cuyo predecesor, Michel Kafandó, lideró un año de Gobierno de transición, con un golpe de Estado fallido incluido, después de la expulsión de Blaise Compaoré tras 27 años en el poder.

En su primer discurso, el teniente-coronel Damiba defendió el golpe de Estado amparándose en el hecho de que la gravedad de la situación de extremismo violento terrorista en la que nos encontrábamos, y la incapacidad de Kaboré de hacer algo al respecto, imponían al ejercito tomar la responsabilidad del mando. La lucha contra el terrorismo ocupaba el primer puesto en su “hoja de ruta” de gobierno de 2 años de transición. Un discurso en el que llegó a “tocar” el corazón de todas las capas sociales, nombrándolas una a una y prometiendo el fin a todos los problemas de cada una de ellas; nos encandiló a todos, a mí la primera, y celebramos el golpe de Estado en el convencimiento de que empezaba una nueva etapa para este maravilloso país.

Pero durante este último mes, el deterioro de la situación de seguridad, y, lo que el nuevo Presidente interino, el capitán Traoré, ha calificado de “incumplimiento (por parte del teniente-coronel Damiba) del compromiso asumido en el golpe de Estado de enero de contener la insurgencia islamista”, ha llevado al nuevo golpe de Estado, perpetuado por los propios militares, en lo que algunos han calificado de “ajuste interno de cuentas”, que reflejan profundas divisiones dentro del ejército.

El teniente-coronel Damiba, ex Presidente de la transición, rodeado de sus hombres. Photo: Blog centrafrique presse over

Algunos de los más recientes incidentes que han agravado el clima, ya de por sí deteriorado dentro del ejército, que pueden ayudar a entender ambas acusaciones “justificativas” del golpe de Estado son las siguientes:

  1. Aumento del territorio “tomado” por los terroristas, que se estima en un 40%, con más de 2.000 muertos y 2 millones de desplazados. Más de 300 centros de salud clausurados y 4.000 colegios cerrados, que afectan a unos 600.000 niños y unos 18.000 profesores.
  1. Crudeza de los últimos ataques terroristas. Y en concreto, la emboscada del pasado 26 de septiembre a un convoy que llevaba suministros a Djibo, una zona del Sahel, objetivo constante de ataques desde 2015, que se encuentra totalmente “dejada de la mano de Dios”, y donde lamentablemente ayer mismo nos llegaba la noticia de que 6 niños habían fallecido por la hambruna. El gobierno admitió que dicho ataque había sido perpetuado gracias a “terroristas infiltrados” en el convoy… El ataque dejó un balance oficial inicial de 11 militares asesinados y más de 50 civiles “desaparecidos”, y otro balance “oficioso” de una treintena de militares y un centenar de civiles asesinados. El descuadre en el número de víctimas generó un enorme enfado en la población. Enlace al vídeo del ataque.

    Imagen aérea del convoy de avituallamiento atacado. Fuente: lobspaalga.com

  1. El ataque coincidió con la presencia del teniente-coronel Damiba en la Asamblea General de Naciones Unidas de Nueva York. Una actuación que fue muy criticada por su discurso “neutro”, por la duración de su estancia (5 días) y por el comité que le acompañó (más de 50 personas)

Y más teniendo en cuenta que su homólogo de Mali no acudió a la cita y que envió en su nombre, en un viaje relámpago de ida y vuelta, al Primer Ministro, el coronel Maïga, que, en su alocución arremetió contra Francia, la MIUSMA (la división de Derechos Humanos de la misión de la ONU en Mali), la ONU y la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental), además de exaltar los éxitos de su Gobierno contra los yihadistas y la soberanía recuperada de su país.

Ejemplo de incitación «anti política francesa» de las redes sociales. «Damso» es Damiba.

Es necesario explicar el papel que juega Mali en la situación actual de Burkina Faso. Tras un golpe de Estado en mayo 2021, el Coronel Assimi Goïta toma el poder y emprende una batalla “anti francesa”, en su país, con la retirada de las fuerzas especiales antiterroristas francesas “Barkhane y Takuba” y la prohibición de emitir a los medios franceses RFI y France 24h, entre otras acciones. El apoyo militar francés es sustituido por los rusos, con la presencia del controvertido grupo paramilitar Wagner.

En Burkina, a diferencia del golpe de Estado de enero, este último ha sido más complejo, por varios motivos:

  1. El golpista y “el golpeado”, que son ambos militares. Hemos pasado tres días de gran incertidumbre por el enfrentamiento entre los “pro teniente-coronel Damiba” y los “pro capitán Traoré”. Al final, una vez más, ha sido necesaria la intervención en la mediación de los jefes tradicionales y religiosos, gracias a la cual el teniente-coronel Damiba presentó su dimisión, no sin antes huir a Togo.
  1. La situación además se agravó por las constantes denuncias de activistas de redes sociales hacia los franceses, acusándoles de esconder y proteger al teniente-coronel Damiba, y de movilizar a las tropas pro teniente-coronel Damiba para defender su presidencia, cosa que Francia desmintió categóricamente. Apuntar al respecto que en su momento se había rumoreado, aunque sin fundamento, que Francia estaba detrás del golpe de Estado del teniente-coronel Damiba.
  1. A ello se añadieron tres intervenciones (una en televisión y dos en radio) del capitán Traoré en las que echó más leña al fuego “anti política francesa”, dejando entrever que cuenta con otro apoyo (sin nombrarlo, pero muy probablemente Rusia). Lo que nos lleva a pensar que quizás Rusia esté detrás de este golpe de Estado para suplantar a Francia, cosa que ya ha hecho en Mali y en la República Centroafricana. El jefe del grupo Wagner ha manifestado ya su apoyo al capitán Traoré y le felicita por la hazaña. A buen entendedor sobran palabras…
  1. Todo ello ha derivado en un crecimiento del sentimiento “anti política francesa”, ya presente en la población, que durante estos días, ondeando banderas rusas, han atacado instituciones francesas en Ouaga (la embajada, el instituto francés, las oficinas de Bolloré y Air France, las gasolineras Total, etc.), pidiendo la colaboración con los rusos en la lucha contra el terrorismo y la ruptura de los acuerdos con la antigua potencia colonial francesa. Y este movimiento popular en la calle ha sido la clave para que la balanza del poder se decantara por el capitán Traoré.

    Partidarios del capitán Traore celebran el golpe de Estado ondeando banderas rusas. © Kilayé Bationo/AP/dpa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A día de hoy, miércoles 5 de octubre, y seis días después del inicio del golpe de Estado, la situación parece que vuelve poco a poco a la normalidad, aunque mucho me temo que el movimiento “anti política francesa – pro rusa” va a seguir dando algunos coletazos.

Con relación al nuevo Presidente interino durante la transición (de 2 años inicialmente acordados para convocar elecciones), el capitán Traore, de 34 años, dicen de él que “es cercano a sus hombres, voluntarioso y valiente”. Algunos han llegado a compararle con el famoso Presidente revolucionario burkinabé, Thomas Sankara, el “che Guevara” africano.

El capitán Ibrahim Traoré a su llegada a la Radio Televisión Nacional para anunciar el cambio de Gobierno. Foto: Vicent Bado/REUTERS

En este contexto de expectativa y cautela, consciente de que es aún muy pronto para atreverme a un análisis de su persona, y, todo sea dicho, contrariada por las intervenciones del Capitán Traoré durante el golpe de Estado, en las que echó leña al fuego del sentimiento “anti política francesa” y al hecho de que baraje una asociación con Wagner, tengo que confesar que me gustó, y mucho, su primera reunión con los Secretarios Generales de los Ministerios (que son los responsables interinos nombrados en su momento por el teniente-coronel Damiba).

Primero se disculpó por el golpe de Estado: “…no queríamos lo que pasó, pero no teníamos otra opción…

Y luego se puso a exigirles a todos que se pusieran manos a la obra y a trabajar: “… en los próximos 3 meses tenemos que hacer lo que debíamos haber hecho durante los últimos ocho meses… Todo es urgente. Se necesita ritmo, hay que ir rápido y abandonar los trámites. Hay ministerios que tienen el arte de recibir los expedientes y dejarlos encima de la mesa… Identificar a estas personas y actuar… no es normal que después de un día de trabajo sigan los mismos archivos sobre la mesa sin atender…”

Así que aquí estamos, de vuelta a la “normalidad” tras el 10º golpe de Estado en Burkina, aunque conscientes de que lamentablemente también es una vuelta a la casilla de salida del camino avanzado tras el golpe de Estado de enero, en lo que se refiere a la recuperación de la confianza de las contrapartes externas tan necesarias, y en lo que se refiere a las consecuencias económicas y sociales.

Dicho lo cual, en la FAR estamos más motivados que nunca a seguir en lo nuestro, en pleno inicio del nuevo curso 2022-2023, que aquí tuvo lugar el lunes post golpe de Estado como si tal cosa, de los más de 1.100 niños y adolescentes beneficiarios directos de la maternelle, los niños de la calle, las niñas sin escolarizar, los becados escolares y universitarios y de la formación a través del entrenamiento deportivo.

¡Dios bendiga nuestra querida Burkina Faso!