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Evitando un linchamiento

May 31, 2019 | 0 Comentarios

Un comercio de Rimkieta

Desde hace algunos meses estamos gestionando un caso muy, muy delicado: el de AK, una de las niñas del proyecto de “Formación de Niñas sin Escolarizar” que ha sufrido un abuso sexual por parte del vendedor del colmado, vecino de su casa, y a donde habitualmente iba a hacer las pequeñas compras diarias de la familia.

No voy a “aburriros” con todos los detalles, pero gracias a la valentía de la niña, y gracias a nuestro acompañamiento y a un tratamiento psicológico, AK está superándolo. Este año acabará el curso escolar siendo la 3ª de una clase de 75 alumnos. Además, gracias a la comprensión del padre, que ha aceptado dejar que la justicia haga su trabajo, porque aquí el que la hace la paga (ver post “Tomarse la justicia por la mano”), el tendero ha admitido los abusos, a AK, y a otras cuantas niñas y se encuentra a la espera de juicio.

Normalmente, cuando uno ha admitido un delito y está a la espera de juicio, lo hace arrestado en prisión. Pero por lo visto, y lamentablemente, desde hace unos meses, los GSP (Guardas de Seguridad Penitenciaria), están en huelga, con servicios mínimos, entorpeciendo el proceso judicial, lo que hace que no se acepten ingresos nuevos en la MACO (Maison d’Arrêt et Correction de Ouagadougou). Por este motivo, el tendero ha pasado dos meses arrestado en comisaría, cuando en realidad sólo se debería estar un máximo de 72h, y ayer fue liberado, hasta que se resuelva el conflicto de la MACO…

Cuando recibimos la noticia de la liberación del tendero, lo primero que hicimos fue hablar con el padre de la niña. Porque una cosa es aceptar que la justicia haga su trabajo, y otra muy distinta, es aceptar que la justicia no lo esté haciendo y que el criminal está en la calle, sin juicio…  No es fácil comunicar algo así… y hemos tenido que asistir a la reacción de un padre al que le faltaba tiempo para levantarse de la silla para salir a linchar al tendero. No lo hubiera hecho sólo, sino con un montón de vecinos y familiares que le hubieran acompañado sin pensárselo dos veces. La madre, al lado de su marido, sin necesidad de decir nada, ya que la expresión de su cara transmitía su total asentimiento. Comprensivas, hemos tenido que mediar para calmar el corazón ardiente de unos padres desolados.

Entrada al Palacio de Justicia de Ouaga. Foto: “aOuaga.com par A.O.”

En Burkina existe una desconfianza total en el sistema judicial. La corrupción es uno de los motivos principales, pero también la percepción de que los cuerpos de seguridad y la ley no son capaces de cumplir sus funciones mínimas.

Sin ir más lejos, la MACO, la única prisión que hay en Ouaga, la capital, tiene capacidad para alojar 600 presos, pero siempre alberga al triple de reclusos. Hace unos años compartí mesa en una cena informal entre amigos con el Director General en ese momento. Aproveché para satisfacer mi curiosidad y le acribillé a preguntas, que contestó sin ningún tipo de problema, aunque me parece a mí que también un poco desconcertado ya que aquí no es usual que las mujeres pregunten…

Por si alguno tiene también curiosidad, algunos datos de la cárcel principal de Burkina Faso:

Edificio principal de la MACO. Foto: mediaterre.org

– Personal: entre seguridad, administración y acción social, trabajaban en la MACO unas 150 personas.

– Celdas: el único “mobiliario” son las esterillas en el suelo para dormir, tienen capacidad para 4 reclusos, aunque suelen dormir entre 10 y 12.

– Tipo de reclusos: en aquel momento me dijo que, de los 1.460 reclusos, 20 eran mujeres, 30 menores de edad y el resto hombres.

– Nacionalidades delincuentes. Las más frecuentes son de la propia Burkina, y países vecinos como Togo, Benín, Níger y Mali. Y también tenían en aquel momento algún que otro americano y europeo.

Celda de la MACO “superhabitada”. Foto: “journaldekin.com”

– Delitos más usuales: el robo y el “abuso de confianza” en los hombres, y la “brujería” en las mujeres.

– Higiene: aunque no hay control al respecto, tienen obligación de ducharse una vez al día y lavar cada uno su ropa una vez por semana, para lo que se les proporciona jabón.

– Enfermedades más frecuentes: además de la malaria, las relacionadas con las articulaciones, la vista y la piel.

– Ejercicio: tienen obligación de salir al patio a caminar una hora al día y a hacer deporte los martes y jueves por la tarde. Teóricamente debería de ser todos los presos todos los días, pero como tienen overbooking, hacen turnos por lo que en realidad acaban haciendo “algo de ejercicio”.

Sirviendo la comida en el suelo del patio de la MACO. Foto: Dorit Libre TV

– Alimentación: dos veces al día, por la mañana lo que aquí llaman la “bouille” (que podría traducirse por “hervido” de agua con harina de mijo o maíz y azúcar) y “tô” (comida tradicional de Burkina, también hecha a base de mijo o maíz) o arroz por la noche. A medio día, el que tiene suerte, puede recibir la comida que sus familiares o amigos le traigan

– Servicios religiosos: entre otras instalaciones, el recinto de la prisión tiene una capilla católica, una protestante y una mezquita con servicios religiosos diarios para quien quiera.

– Visitas: los presos pueden recibir visitas los fines de semana y la media suele ser de unas 500 visitas los sábados y hasta de 1.000 los domingos.

Muro exterior del Palacio de Justicia de Ouaga

Cuando he empezado a escribir este post, no era mi intención acabar contándoos la situación carcelaria de Burkina, pero a medida que iba escribiendo, me ha parecido un buen momento para compartirla con vosotros. En verdad, cuando he empezado a escribir, lo he hecho dejándome llevar por la rabia de saber que el tendero está libre. Pero no voy a ser yo quien añada más leña al fuego, y voy a confiar en que la justicia hará su trabajo.

Porque, cueste lo que cueste, la familia de AK necesita a su lado un acompañamiento de la FAR en tono conciliador, que les muestre el camino paralelo a la “justicia” primitiva del linchamiento público.