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Jefes tradicionales y adulterio

May 10, 2022 | 13 Comentarios

Reunión del Zongo Naba con las mujeres del huerto «Netri» de la FAR

Llevo tiempo a la espera de algún suceso que me diera la oportunidad de comentar la “auctoritas” (el poder real, aunque no legal), de los líderes tradicionales en la sociedad burkinabé. Y finalmente hoy, la expulsión del barrio de una de las mujeres beneficiarias del huerto de la FAR por adulterio, ha abierto las puertas a este nuevo post.

La mujer en cuestión, viuda y madre de 4 hijos, ha sido pillada “in fraganti” con su cuñado, hombre casado y padre de 6 hijos. El caso ha sido llevado ante el “jefe/rey tradicional” (Naba) del territorio, que ha sentenciado que este tipo de comportamiento está prohibido en sus “tierras”, y ha expulsado a ambos del barrio. La mujer ha sido acogida por una hermana en otro barrio a unos 25km de Rimkieta, el hombre ha desaparecido, literalmente, y su esposa se ha quedado sola, “deshonrada” y a cargo de sus 6 hijos…

Sin profundizar ni juzgar el hecho en sí, éste es un claro ejemplo del poder moral y social (una “auctoritas” basada en la estirpe), paralelo al poder democrático, que los líderes tradicionales ostentan de los antepasados. La “jefatura tradicional” es una institución sociopolítica de los más de sesenta grupos étnicos de Burkina, de gran ascendiente y fuerte legitimidad. Después de sobrevivir a la colonización, hoy en día sigue cumpliendo funciones vitales para la cohesión y mantenimiento de la paz social, con gran respeto y aceptación por parte de las otras instituciones sociales del país, incluidos los sucesivos Gobiernos.

Su Majestad el Mogho Naba, Emperador Rey de los Mosi, en el centro de la foto, junto a su Excelencia el Cardenal Philippe Ouedraogo, Arzobispo de Ouaga, el Hadj Sana Abdoul Rasmané, representante de las Asociaciones Islámicas, y el Pastor Henri YE, Presidente de la Federación de Iglesias y Misiones Evangélicas. Unión de tradición y religión para el mantenimiento de la cohesión social.

Los “Naba” reinan de por vida; el sucesor es “su hijo mayor (el Nabikienga) siempre y cuando sea digno de ello”, y deben estar a disposición de su población para proteger y defender a los más vulnerables.

Una de sus principales misiones es la de la resolución de conflictos, complementando y suplantando muchas veces los servicios judiciales y arbitrales propios de un Estado, con el fin de garantizar la perpetuación de las leyes tradicionales. Unas leyes consuetudinarias donde, por ejemplo, la cárcel no existe, ya que la comunidad tiene prioridad sobre el individuo, y no acepta el hecho de que uno de sus miembros sea separado del resto para ser encerrado, cualquiera que sea su delito.

Los “Naba” son la bisagra entre el Estado y la población y son considerados portavoces legítimos de la población local, ejerciendo de vínculo necesario entre la tradición y la modernidad.

Además, son “garantes” de la tradición cultural y las costumbres, de perseverarlas y promoverlas para que no se pierdan, a pesar de los cambios socioculturales del país.

Los “Naba” buscan también el máximo desarrollo socioeconómico de su barrio, llegando a ejercer de realizadores o de intermediarios de numerosas iniciativas y proyectos del Estado y de las ONG.

Delegación de jefes tradicionales convocados por el Presidente de la transición, el teniente coronel Damiba, el pasado 25 de marzo, para solicitar su acompañamiento durante la transición. © DR para «Autre presse»

El Mogho Naba, literalmente “jefe” (naba) del “mundo” (mogho), es el “Rey de los Mossi” de Ouagadougou, la etnia mayoritaria de Burkina, y representa la más alta autoridad tradicional. Tiene su propio Consejo de Ministros formado por 16 “Naba” y su papel ha sido notorio en las diferentes crisis que ha vivido Burkina en los últimos años. El Mogho Naba es llamado asiduamente a consulta por el Gobierno, ante conflictos de orden social.

Los jefes tradicionales ocupan también, un importante rol en la situación extremadamente grave por la que pasa el país debido al terrorismo. Actualmente son pieza clave en las negociaciones que el nuevo Gobierno tras el golpe de Estado de enero, ha puesto en marcha con el objetivo de incitar a los jóvenes burkinabé que se han unido a los terroristas, a que dejen las armas, a cambio de reintegrarles en la sociedad.

Son jóvenes de las zonas más desfavorecidas y remotas, olvidadas por los sucesivos Gobiernos, y ellos, frustrados y marginados, a los que los terroristas “compran” a cambio de apoyo logístico, información o “silencio”. Los más radicales, los que se unen a la lucha armada, son aquellos que actúan por “venganza”, ya que hay varias etnias, sobre todo la Peul, que han sido estigmatizadas por culpa del terrorismo, y son numerosas las denuncias de abuso de los militares durante los arrestos, con rumores de masacres que no se han investigado.

Inauguración de uno de los pozos Jeanología por nuestro querido Pepe Vidal, qepd, JC Vázquez-Dodero, el Zongo Naba y tres de sus consejeros.

Su influencia en los procesos electorales es asimismo evidente. Sin pronunciarse abiertamente por ningún partido político, los “Naba” son buscados por los diferentes candidatos, sobre todo por los más poderosos, para que ejerzan de “movilizadores” de la población a su favor, a cambio de beneficios y privilegios para “sus tierras”.

Y como no puede ser de otra manera, dos de nuestros asesores locales son el Zongo Naba, jefe tradicional de Rimkieta (y Zongo, barrio contiguo que inicialmente formaba parte de Rimkieta), y el Larlé Naba, uno de los 16 Ministros del Mogho Naba.

Inauguración de uno de los pozos Jeanología, con nuestro querido Pepe Vidal, que en paz descanse, el Presidente de la FAR, el Zongo Naba y tres de sus consejeros del Naba

El Zongo Naba es el dueño de las tierras en las que la FAR recuperó los 4 pozos “Jeanología” (Empresa Patrono Institucional de la FAR), para la población, uno de los cuales abastece de agua al huerto “Fundación Netri” (Empresa Madrina de la FAR) que beneficia a 26 mujeres. Además, siempre nos ha orientado con ese extraordinario conocimiento y sabiduría de las personas mayores que han gobernado mucho tiempo.

Visita al Larlé Naba durante uno de los viajes de Patronos de la FAR

El Larlé Naba es un hombre con proyección pública y política, y relaciones internacionales, emprendedor e innovador de fuste, con diversidad de proyectos sociales enfocados a impulsar el desarrollo de la mujer.

La cariñosa acogida a la FAR de ambos desde el primer día, su acompañamiento respetuoso a lo largo de estos ya 18 años de vida en Rimkieta, y sus atinados consejos, descubriendo caminos, pero sin obligar a tomarlos, ha sido de gran respaldo para los cimientos y el progresivo desarrollo de la Fundación en Rimkieta.

¡Muchas gracias “ses Majestés” y larga vida a nuestra colaboración!