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Lo que nos faltaba… ¡el COVID 19 ya está aquí!

Mar 24, 2020 | 26 Comentarios

Recomendaciones del Gobierno de Burkina para evitar el contagio

Era inevitable, por mucho que yo tuviera la esperanza de que quizás una especie de “justicia natural de las cosas” hiciera que el dichoso (por no llamarle de otra manera) coronavirus pasaría de largo por este continente que tantísimo sufre ya de otros “virus” (no solo portadores de enfermedades), no ha sido así.

En un país pobre de solemnidad, que lleva en guerra islamista desde hace tiempo, y que ahora se le ha complicado con una especie de guerra civil, estamos ahora “entrando en el túnel” del COVID 19, ¡lo que nos faltaba!

Hace solo dos semanas que diagnosticaron el primer caso de infección. El Gobierno, a la espera de ver la evolución para tomar otras medidas, ha dictado, por el momento, lo siguiente:

  1. Cierre de fronteras aéreas y terrestres, salvo para transporte de mercancías;
  1. Clausura de todo tipo de instituciones educativas; de las sociedades de transporte colectivo; de todos los establecimientos de ocio (bares, discotecas, etc.);
  1. Los restaurantes solo pueden servir comida para llevar;
  1. Toque de queda de 19h a 5h;
  1. Prohibición de encuentros de más de 50 personas

Además, tanto la Iglesia Católica, como la protestante, y la comunidad musulmana, organizaciones de gran relevancia en esta sociedad, han suspendido todas las celebraciones religiosas.

“Vivienda” de una estancia tipo de Rimkieta

El toque de queda puede parecer insuficiente, pero hay que tener en cuenta la realidad de aquí… Es muy complicado decretar un confinamiento total. Casi ninguna familia tiene capacidad de almacenar los víveres mínimos necesarios para confinarse ni tan solo 24h. En una “vivienda” de una sola estancia de unos pocos metros cuadrados y sin electricidad… poco se puede almacenar…

Además, como me habéis oído decir muchas veces, aquí se sobrevive en el día a día. Las mujeres tienen que salir a diario a la calle a ganar un poquito de dinero para comprar lo mínimo para comer ese día o a buscar el agua y la leña para cocinar. Esto explica la mentalidad general hoy reinante: “Si no muero de coronavirus, lo haré de hambre, y tengo más probabilidades de morir de lo segundo que de lo primero…”.  Así de realista. Así de duro.

Una mujer y su puestecito de venta de tomates y pepinos, actividad que le permite sobrevivir en el día a día

El pasado sábado día 22 fue el primer día de toque de queda. Me anima que la policía se haya tomado muy en serio que se respete la orden. Pero me impacta y entristece ver cómo se hace. Porque aquí lo de multar por salir a la calle, no acaba de funcionar y el sistema para mandarte a casa si te has saltado el toque de queda es a palo limpio… El mismo sábado por la noche ya teníamos algunos vídeos e imágenes impactantes al respecto. Y también alguno “divertido”, como el de tres vejetes a los que pescaron por ahí cuando no debían, y a los que la policía los puso a hacer flexiones en el suelo repitiendo “tengo que respetar el toque de queda, tengo que respetar el toque de queda, tengo que respetar el toque de queda…”

En la FAR, además de haber hecho varias reuniones con todo el personal para explicar bien las consabidas medidas de prevención, antes incluso de que aquí se declarara el primer caso, todo el personal relacionado con los proyectos de educación (Maternelle; Formación y Reinserción de niños de la calle; Formación de niñas sin escolarizar; Becas escolares y universitarias; Entrenamiento deportivo y Alfabetización de madres) trabaja ya “desde casa”.

Entrada al despacho de administración de la FAR dotada con lavamanos obligatorio antes de entrar y Bassila, uno de los guardianes,debidamente avituallado.

Hemos establecido algo, muy sencillito, pero que esperamos resulte efectivo: llamadas telefónicas de seguimiento a todos los niños de los proyectos, para continuar con la sensibilización de las medidas para evitar contagios, y para recordarles que, aunque no haya cole, tienen que estudiar en casa. Coraje para hacer, con determinación y cariño, algo de cuya eficacia dudas hasta la médula. Pero lo hacemos.

El proyecto de Asistencias Sanitarias, por su particular naturaleza, y el Banco, el Molino y los Pozos, que son de primerísima necesidad, siguen en marcha a la espera de la evolución. La insistencia en las medidas de protección, tanto del personal (máscaras y guantes, que por ahora los hay), como de los beneficiarios de dichos proyectos, facilitando agua con lejía y jabón para lavarse las manos, es permanente.

El Huerto, a cargo de las mujeres que “funcionan solas” y pueden seguir cuidando sus parcelitas y vendiendo sus lechugas, continúa su actividad, también por el momento, y a la espera de lo que ocurra.

La entrega de Bicis y la Plantación de árboles quedan en stand-bye. Y los Microcréditos, cuya gestión, como sabéis, tenemos “subcontratada” a una institución de microfinanzas sociales, creada por la asociación francesa “Entrepreneurs du Monde”, siguen también su actividad, con las medidas de precaución que ellos crean conveniente aplicar.

A fecha 23 de marzo, había 114 casos oficialmente confirmados, unas 800 personas en observación y “confinamiento obligatorio” por haber estado en contacto con los enfermos, y 4 fallecidos. No sé si estas cifras son mucho o poco para un inicio, y tampoco estoy segura de que correspondan a la realidad… Supongo que la curva esa de la que tanto habláis ahí será más o menos igual… Semanas, o quizá meses, de inquietud a la espera…

Progresión COVID 19 del 9 al 23 de marzo en Burkina Faso

Pero lo que sí creo saber es que, si lo de que al virus no le gustase el calor, que haría una extensión del contagio no tan rápido y virulento, no fuese verdad y evolucionase como lo está haciendo en los países con mayor experiencia, ya podemos prepararnos. ¡La patrona Virgen de Yagma nos proteja!

No os voy a engañar, cuando el viernes pasado por la tarde decretan el cierre de fronteras para el domingo, y avisan a todos los que quieran salir del país para que se espabilen, a una se le pone un nudo en la garganta y se lo piensa… Porque, aunque la situación de fragilidad que ya de por sí atraviesa Burkina podría fácilmente llevar a un nuevo golpe de Estado o a un sublevamiento popular, y por ello llevamos meses listos y preparados (mentalmente y materialmente), para un cierto aislamiento, en ningún momento podía imaginar este otro tipo de confinamiento, tal cual está teniendo lugar en países muy avanzados, y me ha pillado completamente por sorpresa, ¡como a todo el mundo, claro está!

Soy consciente de que actualmente, quién nos lo iba a decir, estamos mejor aquí que allí, y que estamos todos concentrados en rezar, creyentes y no creyentes, cada uno a su manera, por España, Italia, Francia, etc. Pero por favor, no nos olvidéis y hacednos un huequito en vuestras oraciones y pensamientos para que el bichito experimente que este calor de más de 40º no le gusta y decida pasar de largo…

¡Contamos con vosotros! ¡Muchas gracias!