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¡Quince mil, sí quince mil, “rimkietanos” movilizados!

Nov 17, 2020 | 11 Comentarios

Escuché hace poco, que para algunos políticos africanos las bicicletas son un síntoma de que el continente no avanza. Sin embargo, las ciudades que tienen la tasa de ciclismo urbano más altas son ciudades “más bien avanzadas” y entre las más ricas del mundo. Siete años después de la entrega de la primera bici para Rimkieta, y habiendo llegado este mes a la 4.000, no puedo sentirme más orgullosa y agradecida: seguramente unos 15.000 “rimkietanos” disponen hoy de un medio de locomoción.

¡La bici 4.000!

Tengo que confesar que la idea de empezar el proyecto “Bicis para Rimkieta” me generó mucho respeto, por la dificultad de la gestión de cualquier cosa aquí en Burkina. Pero Rimkieta es un barrio con largas distancias y sin transporte público, lo que limita considerablemente la movilidad y su desarrollo. La FAR, cuyo objetivo es el desarrollo de las mejores condiciones de vida posibles del barrio, debía afrontarlo. Pasamos meses diseñándolo, intentando que generara la menor carga de trabajo administrativo. Imaginad lo que es entregar entre 600 y 700 bicicletas al año, con sus correspondientes contratos firmados ante avalistas “morales” (que no económicos), sus pagos mensuales, sus carnets de control de reparaciones para asegurar el correcto mantenimiento, etc. Siempre tenemos unas 600 bicis en activo. Había que pensar muy bien cómo gestionar esa fuerte carga administrativa: no menos de 800 operaciones, a ritmo de Burkina… Y ha resultado ser uno de los proyectos cuyo impacto es inmediato, además de rentable a muchos niveles, para cada uno de sus beneficiarios ¡y familias!

Firma del contrato en presencia de los avalistas morales

Detrás de cada una de esas 4.000 bicis hay una historia de alguien a quién la bici, literalmente, le ha cambiado la vida. Un niño que ha dejado de caminar los 10km diarios de ida y vuelta al cole, seguramente unas 4 horas, para pasar a pedalear solo una horita diaria. Una niña que cargaba a diario con el agua o el carbón o la leña necesarios para el abastecimiento familiar, y que ahora los transporta en una bici. Una madre que no podía inscribir a su hijo en la maternelle “Valencia” (el parvulario de la FAR) porque la distancia no le permitía traerlo y llevarlo y que, después de 6 años, ya estudia 3º de primaria. Una mujer que ha ampliado en kilómetros el radio de acción de su pequeña actividad comercial. Estos son algunos ejemplos del impacto inmediato y rentabilidad de una bici aquí en Rimkieta.

Durante los 7 años de vida del proyecto hemos intentado llegar a las personas más necesitadas. Siempre con unas 500 solicitudes en lista de espera. Para ello, cada beneficiario del proyecto, casi todos mujeres y niños, se decide según el resultado de una cierta investigación, con objeto de llegar “solo” a los más necesitados. Una de las preguntas determinantes es el uso que se dará a la bici. Un día nos encontramos con alguien, que ya tenía una moto para desplazarse y que nos pedía una bici ¡para hacer deporte! Por supuesto no estoy en contra de dicha finalidad para una bici. Más bien todo lo contrario, y además está entre mis propósitos, siempre incumplido, de cada inicio de año… 😉 Pero tiene su gracia que, después de explicar al interesado el objetivo del proyecto, considerara la opción de pedirla para hacer deporte…

Una calle de Rimkieta

Durante estos 7 años también hemos ido adaptándonos a la evolución del barrio. Ouagadougou, la capital del país, va creciendo y evolucionando. Rimkieta, que es un barrio de “las afueras” de unos 30km2 (digamos que ¿un tercio? de Barcelona), tiene una pista principal, de tierra y baches, que lo atraviesa, en la que, a los inicios de este proyecto las pocas bicis que había, eran las “reinas de la pista”, junto a cerdos, gallinas, cabras, corderos y carros tirados por burros. Dicha pista se ha convertido en una vía de tránsito, que alberga la circulación de todo lo arriba mencionado, más las motos y coches que acceden al centro de la capital a través de Rimkieta. Además, una bici es el único medio de acceso al centro de la ciudad, donde las calles están asfaltadas y hay incluso alguna reciente señal de tráfico, semáforo, ceda el paso o rotonda. Ello nos ha exigido complementar la entrega de la bicicleta con una formación básica de seguridad vial a los beneficiarios, para que no sean un peligro para ellos mismos, ni para los demás. Porque casi nadie de Rimkieta conoce lo que significan o cómo circular en una rotonda.

Teatro de sensibilización vial y ficha para los beneficiarios

Seguro que me habéis oído decir más de una vez que Burkina me roba la energía cada día, pero me la devuelve por duplicado, y que cada día hago mentalmente las maletas para irme. Y escribiendo este relato me he dado cuenta de que una de las fuentes de esa dosis extra de energía, gracias a la cual acabo deshaciendo las maletas a diario, podría decirse que parte del impacto inmediato de las bicis. En este caso un impacto directo en mi persona, y en el inmenso privilegio que tengo de cruzarme, casi a diario, con alguno de los beneficiarios de las bicis yendo o volviendo de algún lugar, que siempre me arranca una sonrisa.

La recarga de energía de cruzarse con una de las bicis FAR

Sirva este post para agradecer de corazón a todos los que habéis hecho posibles estas 4.000 bicicletas y para compartir con vosotros esta recarga de energía, en estos momentos tan difíciles e inciertos que nos está tocando vivir a todos, aquí y allí.

Barka woussogo la Wend na nim manam sorea giisido COVID baanga pougin! (1)

(1) “Muchas gracias y que la misericordia de Dios ponga fin a la COVID” en mooré, la lengua de los moosi, la etnia mayoritaria de Burkina.